Narrar sin fin, testimoniar los intereses mortíferos de los poderosos, es un deber
En vano me demoro deletreando...
el alfabeto del mundo
(Eugenio Montejo)
1. Por las listas publicadas recientemente hemos aprendido que existen muchas variedades de misiles. Hay misiles de crucero, misiles balísticos de alcance medio y misiles balísticos intercontinentales. Los hay que pueden transportar 10 ojivas nucleares en sus barrigas en forma de patata alargada y otros que vuelan a baja altura y no pueden ser detectados por los radares. Algunos no hacen ruido alguno, mientras que otros son muy estruendosos, y no faltan los que vuelan muy altos dibujando una elegante garganta de fuego en el cielo para lanzarse luego contra las ciudades y destruir edificios enteros, plazas, cafés, colegios, teatros, garajes, hospitales. Hay otros que explotan en el aire esparciendo metralla y causando cráteres en el suelo como si fueran meteoritos procedentes del espacio. También los hay que vuelan en solitario y los que aterrizan mezclados con enjambres de drones. Los que se iluminan de azul y los que se iluminan de verde. Los hay que se presentan de noche, cuando las luces de la ciudad están apagadas, mientras que otros atacan al amanecer, cuando las tazas de café humean sobre las mesas. Y hay algunos que buscan filas de personas que esperan en los andenes a montar en los trenes, y otros que se dirigen a lugares donde los niños extienden los brazos para alcanzar un mejunje al que llaman sopa. La verdad es que estos dispositivos sirven para un montón de cosas.






