Emplear el mismo vocabulario de los traficantes de drogas refuerza su autoridad simbólica
El narcotráfico es un enorme remolino delictivo con capacidad para ir de esquina en esquina, trepar por las paredes y los interiores de una sociedad e incrustarse en sus rendijas hasta contaminarlo todo. Escribo para reclamar que no nos contaminemos también de su lenguaje. ...
En un lugar acordado, un grupo de delincuentes reúne material delictivo para luego venderlo (coches robados, falsificaciones, archivos pedófilos...), ¿cómo llamarían ustedes a ese espacio? Seguramente estén pensando en términos como almacén o depósito. Pues bien, en muchas noticias el almacén donde se acumulan estupefacientes es llamado guardería. Es el término que usan, en clave, los propios narcos para aludir a ese lugar. La adopción mediática de esta voz de la delincuencia contribuye a sostener en el subconsciente un imaginario donde las sustancias ilegales son críos que necesitan atención especializada y primores. Solo la irreflexión o la indignidad nos han hecho normalizar que en los últimos años en las noticias se hable del desmantelamiento de estas guarderías o de la detención de puntos, la forma de llamar a los chivatos a sueldo que están apostados en un sitio para avisar de la presencia de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.






