La negativa del cura a formalizar en documento público la cesión de los terrenos impide al colectivo Ampy acceder a subvenciones y crear más plazas en un centro que tiene lista de espera

Desde hace 40 años, la Fundación Aynat, creada por un mecenas privado y presidida por el párroco de la Basílica de la Purísima Concepción de Yecla, y la Asociación Ampy, de personas con discapacidad intelectual, han trabajado codo con codo en ese municipio de la Región de Murcia, de unos 36.500 habitantes, para mejorar la calidad de vida de ese colectivo. La primera cedió sus terrenos para que la segunda construyera y gestionara un colegio de educación especial, un centro de día y una residencia, pero en la última década el entendimiento parece haber llegado a su fin. La fundación se niega a convertir en documentos públicos los contratos privados de cesión, lo que impide a la asociación acceder a subvenciones para ampliar sus instalaciones. La guerra abierta, que actualmente se libra en los tribunales, ha obligado ya a la entidad de personas con discapacidad a devolver una ayuda europea de casi medio millón de euros.

Con esos fondos, explica a EL PAÍS el presidente de Ampy, Pedro Ángel Sandoval, la asociación tenía previsto ampliar en nueve plazas su residencia, que se encuentra al 100% de su capacidad, con 37 personas en situación de gran dependencia viviendo en sus instalaciones, y una lista de espera de aproximadamente otra treintena.