Ya desde el preámbulo de su Estatuto, Extremadura se sabe afectada por “una historia poco generosa”

Don Francisco Gregorio de Salas fue un clérigo ilustrado que nació en Jaraicejo (Cáceres) en el año de 1729, por lo que es prudente asumir que le llenaría de estupor aparecer en El País Semanal en 2025. A mí me alegra darle la sorpresa, y debo decir que la merece: su obra hace mucho que es olvido, pero hay un libro que mantiene, milagrosa, la frescura. Hablo de los poemillas de su Juicio imparcial, una “definición crítica del carácter de los naturales de las provincias de España”, donde va haciendo nuestro retrato con una maña muy notable para dar a la vez cariño y estopa. Así, del vasco dirá que “prefiere siempre a su vida / la defensa de su fuero”. Por su parte, el catalán, “...

mercader y fabricante, / jamás vive con reposo”, en tanto que el valenciano tiene “la sustancia para todo / de gente de regadío”. Ya se ve que cada uno recibe su balín. La décima más famosa de Salas es la que dedica a sus paisanos, “cada cual en sí metido, / y contento en su rincón”. Y bien: a mí me encanta que, lejos de andarse metidos en su rincón, hoy los extremeños acaparen las noticias por liderar la vuelta a España electoral que nos espera.