Susana Koska halló un tesoro oculto e impagable: la documentación sobre este escritor olvidado. En la preciosa ‘Las consecuencias’ se indaga sobre su vida, las dos ideologías en pugna y la historia de España
Si tuviera que elegir una sola novela de los varios centenares escritos sobre la guerra civil española, sin dudarlo esta sería Las últimas banderas, de Ángel María de Lera, premio Planeta en 1967 y un autor totalmente olvidado en nuestros días. Aquella historia protagonizada por un inolvidable perdedor de la guerra, Federico Olivares, trasunto del propio Lera, se atrevía a reflexionar abiertamente sobre las preguntas que habían acuciado a su autor en los (injustos) años transcurridos en la severa prisión de Ocaña por el delito de adhesión a la República: ¿por qué perdimos la guerra? ¿qué hicimos mal? ¿a qué viene tanta venganza?
Los lectores de un bando y de otro se volcaron con Las últimas banderas apoyando un relato que se convirtió en el libro de cabecera de los republicanos sometidos al régimen franquista. Para su autor, Las últimas banderas sería el comienzo de un inexplorado camino literario, pues su proyecto fue formándose poco a poco y consistió en apresar la difícil vida de la guerra y de la primera postguerra, todo el sufrimiento que ambas causaron, desde la perspectiva de un vencido que es consciente también de los errores cometidos por la República.






