Sorpresa en el mundo de la exploración al enmendar la plana al conde Almásy una expedición española en el Chad
Al principio no di mucho crédito a lo que oí de unos exploradores que aseguraban haber resuelto el misterio del oasis perdido de Zerzura. Lo atribuí a un intento de desprestigiar al aventurero conde Lászlo Almásy, que había dejado resuelto el tema en los años treinta, y en consecuencia, dado que es uno de mis héroes favoritos, me lo tomé como algo personal. Más aún por la sospechosa coincidencia con la aparición de mi nuevo libro, en cuyas páginas iniciales...
rindo sentido tributo al explorador húngaro que inspiró El paciente inglés. A lo mejor era un complot para hundirnos a los dos.
Las primeras noticias oficiales, este lunes, mencionaban además que en la expedición que habría descubierto la ubicación real de Zerzura en el desierto del Chad y no en el de Egipto como sostenía Almásy participaban entre otros un piloto de submarinos y un viajero apellidado Vaquerizo, lo que hay que convenir que no inspiraba mucha confianza. Resultó que el experto en sumergibles era el ingeniero gallego Héctor Salvador, experto navegante, en agua y en arena, y primer español en bajar a la fosa de las Marianas (al Abismo de la Sirena, nada menos, a 10.706 metros de profundidad) en 2021; mientras que el mencionado Vaquerizo no era como yo temía Mario, cuyo viaje más extremo ha sido Alaska, sino el periodista y escritor de viajes Enrique Vaquerizo (Sin noticias de Ítaca, Historias de salacot y Fortasec).






