La casa donde nació José María Valverde en Extremadura tiene placa y está en venta. Es ese país olvidado, en el medio, entre paradas del AVE
Pasadas las vacaciones de Navidad, empiezan los nervios en segundo de bachillerato. También aquí. Valencia de Alcántara, Extremadura, en la raya con Portugal y con muchísimo viento. “Son los meses Fortasec”, explica el viejo profesor, ya jubilado, nada más cruzar la puerta del instituto. Al entrar en uno de los edificios, a mano derecha, una exposición para conmemorar el centenario del poeta que nació en el pueblo: José María Valverde, héroe civil olvidado incluso en su centenario. En una cartulina azul, una fotografía del día que les visitó y les regaló los libros que están en la vitrina y que enriquecieron una pobre biblioteca escolar. Es de principios de la década de los noventa, cuando por fin habían concluido las obras en tuberías y alcantarillado que permitieron tener agua corriente durante todo el día para todos los vecinos. Debajo de la fotografía un pie sencillo, escrito en mayúsculas y con rotulador verde: “Una vista al futuro”. Cada día esos estudiantes de bachillerato lo miran, al futuro, porque cada vez falta menos para el examen de Selectividad y allí en parte se lo juegan: ¿Irse? ¿Estudiar carrera? ¿Vivir en la ciudad?






