No se puede alardear como hizo el alcalde de Badalona de echar a la calle a más de 400 inmigrantes dejándolos sin asistencia social
El desalojo del antiguo instituto B9 de Badalona en el que malvivían cerca de 400 inmigrantes desde 2023 ha vuelto a poner sobre la mesa la extrema vulnerabilidad en la que se encuentran miles de personas sin vivienda en España. La expulsión se hizo a petición del Ayuntamiento de Badalona, en manos de Xavier García Albiol (PP), que d...
esde el primer momento ha alardeado no solo de querer echar a las personas que vivían de forma tan precaria en su municipio sino también de no ofrecerles ninguna alternativa habitacional. El que fuera el mayor asentamiento de inmigrantes de Cataluña y uno de los mayores de España albergaba todo tipo de realidades sociales: desde personas sin papeles hasta trabajadores perfectamente regularizados que ni con un trabajo pueden permitirse pagar una vivienda digna. Pese a esta disparidad de situaciones, el Ayuntamiento badalonés siempre ha tratado esta situación como un simple problema de orden público sin atender al hecho que la inmensa mayoría de quienes habitaban en el antiguo instituto no son delincuentes.
Solo 166 de las más de 400 personas que llegaron a vivir allí tenían un seguimiento por parte de los servicios sociales municipales. La jueza avaló la entrada del consistorio en el recinto, pero exigió que se activara “el protocolo de asistencia para personas sin techo”, aunque sin especificar medidas concretas, al contrario de lo que sí había solicitado la Fiscalía. El despliegue de los servicios sociales ha sido, en la práctica, mínimo. La realidad es que ninguna administración ha arrimado el hombro para atender la emergencia social que suponía el asentamiento. Pero dentro de la cadena de responsabilidades destaca sobremanera no solo la inacción del Ayuntamiento de Badalona —primer responsable de la atención a los vecinos—, sino la gesticulación del alcalde. Albiol, que ha erigido su carrera política con discursos de mano dura contra la inmigración, que ha presumido de no ofrecer ninguna solución a quienes se han quedado sin lo que llamaban casa en vísperas del más crudo invierno. Por si fuera poco, se ha jactado de no gastar “ni un euro” en ayudar a los desalojados.









