La responsable de banca minorista de ING advierte de que Europa necesita una solución soberana de pagos y por eso debe huir de la fragmentación

Con una trayectoria de casi 15 años en ING, Pinar Abay es una de las voces más influyentes dentro del banco. Se incorporó al grupo neerlandés cuando con solo 34 años fue nombrada consejera delegada de ING Turquía, y desde 2020 forma parte del comité ejecutivo global del banco como responsable de banca minorista y mercados europeos. Su experiencia en gestión, innovación y tecnología, la convierte en una figura clave para entender los grandes retos que afronta hoy la propia entidad y la banca europea: el uso de la inteligencia artificial (IA), la regulación y el futuro del euro digital.

Pregunta. En un contexto de tipos de interés más bajos y de menor rentabilidad para la banca, ¿cuáles serán las palancas de crecimiento de ING para los próximos años?

Respuesta. El principal motor de crecimiento son los clientes particulares. Todos necesitamos servicios bancarios básicos como una hipoteca o una cuenta y cada vez más la gente quiere hacerlo en un clic. La segunda área en la que nos estamos centrando es en las pymes. En España hay más de tres millones de autónomos y más de dos millones de negocios, así que es uno de los mercados más amplios de la eurozona. Y si hablas con estos clientes, la mayoría no está del todo satisfecha con sus bancos. Es una oportunidad y planeamos entrar en ese segmento a finales del próximo año. Y en tercer lugar, en Europa, a diferencia de otros mercados, hay solo una quinta parte de la población que invierte su dinero. Ahí hay una gran oportunidad de generación de riqueza.