La primera ministra quiere aumentar el gasto y que el banco central pause en su política de endurecimiento
Sanae Takaichi asumió el cargo de primera ministra de Japón con la promesa de combatir la inflación galopante, aunque sus ambiciones fiscales parecen más bien acelerar el aumento de los precios si tienen éxito. La preocupación de que la nueva primera ministra japonesa pudiera presionar al gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, para que frenara su impulso de normalizar los tipos tras años de política ultraexpansiva ya pesaba sobre el yen antes de que ella asumiera el cargo. En el inminente juego de la gallina fiscal, es probable que gane el banco central.
La inflación es el principal problema al que se enfrentan los hogares japoneses y el motivo de las recientes derrotas electorales del Partido Liberal Democrático de Takaichi, actualmente en el poder. Incluso la inflación subyacente, que excluye los costes de la energía y los alimentos frescos, alcanzó una media del 3 % en los primeros nueve meses de 2025. Y aunque la primera ministra y Ueda coinciden en que ambas partes deben ponerse de acuerdo en materia de política económica, el Gobierno aún tiene que comprobar si el banco central seguirá su ejemplo.







