En medio de una grave crisis diplomática con China, la primera mujer al frente del Gobierno del país nipón agota en las tiendas el caro bolso que lleva o la pluma con la que escribe. Detrás de sus ‘looks’ hay también un discurso político muy estudiado
Lleva menos de dos meses como primera ministra japonesa y Sanae Takaichi (64 años) ya está dando mucho que hablar. Mientras se agrava la crisis diplomática iniciada por sus afirmaciones sobre
is.com/internacional/2025-11-25/japon-debate-su-politica-antinuclear-mientras-crece-la-tension-con-china.html" data-link-track-dtm="">un hipotético conflicto armado con China para defender Taiwán, se jacta también de la popularidad de su forma de vestir y de su poder para influir en las ventas de sus productos de uso personal favoritos. En la sesión parlamentaria del pasado 9 de diciembre, por ejemplo, mostró a los diputados una pluma rosa y comentó su involuntario papel en el aumento de ventas de esta ya icónica herramienta y de un bolso negro de piel que está agotado pese a su alto precio.
La primera mujer al frente del Gobierno de Japón respondía así a una interpelación sobre los efectos sociales de lo que ya se conoce como “movimiento Sanakatsu” (admiradores de Sanae), una especie de afición muy frecuente entre los admiradores japoneses de celebridades de la música o el deporte, pero poco frecuente en política. “Me alegraré mucho si Sanakatsu contribuye a que la juventud japonesa se interese en la política”, afirmó la mandataria tras aclarar que siente mucha presión por la atención que despierta su forma de vestir. “No tengo mucha ropa”, ironizó.







