Los lectores y las lectoras hablan de la soledad en una sociedad hiperconectada, de la falta de atención mental en la sanidad pública, de la credibilidad del CIS y de las elecciones extremeñas
Recuerdo cuando las plataformas eran herramientas de contacto y creación de comunidad. Un espacio social donde interactuar con otros bajo la certeza de que tanto la persona al otro lado como la conversación eran reales. Pero ¿las redes hoy en día siguen siendo sociales? Lo que empezó como una vía para conectar personas se ha convertido en u...
na fábrica de contenido: para marcas, para algoritmos o para el mantenimiento de una identidad digital que debe ser alimentada cada día. Hoy, más que socializar, consumimos contenidos con el mismo automatismo con el que miramos la televisión, con la diferencia de que la pantalla nos observa, nos mide y nos indica qué debemos ver a continuación. Es triste y paradójico que, bajo la premisa de cohesión global, surja una forma de soledad donde millones de personas conectadas al mismo tiempo realizan un consumo individual.
Nadine Delgado. Mataró (Barcelona)
La salud mental no puede seguir en la sala de espera. Hablar de salud mental ya no es tabú. Lo que sigue siendo invisible es la espera. Meses para una primera visita, recursos saturados y profesionales desbordados forman parte del día a día del sistema público. La concienciación es necesaria, pero insuficiente si no va acompañada de inversión y planificación. De poco sirve animar a pedir ayuda cuando la ayuda no llega. La salud mental no puede tratarse como una moda discursiva. Es una urgencia estructural.






