La compañía a través de la tecnología no es suficiente para acabar con la soledad, se necesita contacto humano
¿Alguien se acuerda de la pandemia? ¿Alguien recuerda las videollamadas, el frío contacto telemático que nos vimos obligados a tener con nuestros amigos y familiares? ¿Ese “quiero abrazarte, pero hay una pantalla en medio”? Pues aún hoy, ya sin restricciones, aunque con el coronavirus dando guerra en algunos cuerpos, hay personas que siguen comunicándose con sus seres queridos exclusivamente a través del teléfono o de las plataformas sociales. Según las conclusiones del
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="https://www.soledades.es/sites/default/files/contenidos/Informe_Barometro%20soledad.pdf" target="_blank" rel="" title="https://www.soledades.es/sites/default/files/contenidos/Informe_Barometro%20soledad.pdf" data-link-track-dtm="">barómetro sobre soledad no deseada del pasado año, uno de cada cinco ciudadanos en España se siente solo. Y la interacción digital que impulsamos en la pandemia no sustituye el contacto humano directo: el estudio refleja que la soledad se duplica entre quienes se comunican por redes sociales frente a quienes lo hacen en persona.
La mayoría de los ciudadanos que atraviesan esta situación lleva así más de dos años. Años sin el contacto que desean con sus familiares, amigos o conocidos. Sin sentirse acompañados. Antonio Famoso era una de estas personas en situación de soledad extrema. Llevaba muerto 12 años en su casa de Valencia cuando, debido a unas malolientes goteras que cayeron en el dormitorio de sus vecinos de abajo, hallaron su cadáver “en avanzada fase de descomposición”. Estaba vestido, en su cama, rodeado de palomas muertas e insectos.






