EL PAIS accede a los informes de inspección de la instalación de Fuenlabrada, que abrió a toda prisa con solo 30 plazas habilitadas de las 96 previstas
El centro de acogida para menores extranjeros de La Cantueña (Fuenlabrada) echó a andar a finales de 2024 sin duchas ni camas adecuadas, y con obras aún en marcha, según un informe de la inspección de la Comunidad de Madrid al que accedió EL PAÍS en aplicación de la ley de transparencia. Aunque esos defectos, que la Administración considera ahora “leves”, fueron subsanados posteriormente, su existencia da testimonio de la urgencia con la que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso quiso estrenar una instalación que abrió con solo 30 plazas habilitadas de las 96 previstas. Las prisas, aseguró entonces el gobierno, se debían a la necesidad de dar respuesta a la amenaza de colapso de los recursos regionales, ante el aumento de llegadas de menores no acompañados.
Todo empieza a ritmo de emergencia. Madrid, según documentación pública, ha atendido a 1.001 menores migrantes en el primer trimestre de 2024. Considera esa cifra “elevada y anómala” y calcula que la tendencia puede “comprometer seriamente toda la estructura de atención”. La Fiscalía Provincial de Madrid ya le ha advertido, además, de que debe preparar más recursos, porque ha detectado a menores en los centros estatales para migrantes de Carabanchel y Alcalá de Henares. Y por ello el gobierno regional concluye que “resulta necesario adelantar por razones de interés público y con carácter de emergencia, el contrato de obras para ejecutar, de manera inminente, el acondicionamiento parcial del Centro de Primera Acogida de La Cantueña, a fin de que pueda albergar en un plazo breve a menores migrantes”.






