La especie invasora cada vez está más presente en océanos y mares, y una forma de mitigar su impacto en los ecosistemas marinos es usarla como alimento

A la vez que el mar Mediterráneo se tropicaliza, los científicos avistan, cada vez más, un intruso multicolor de rayas atigradas. El pez león luce un aspecto majestuoso, pero también amenazante y agresivo: su columna está recorrida por espinas venenosas que producen hinchazón al tocarlas. Esta especie invasora, originaria de los océanos Índico y Pacífico, se coló a través del canal de Suez en 2012. Hasta ahora, había afectado más a la zona del Mar Adriático y a países como Grecia y Turquía, pero su presencia aumenta en los ecosistemas mediterráneos: invade arrecifes y se alimenta de la fauna autóctona. ¿Una solución? Que forme parte del menú.

“Sabíamos que el pez era comestible. Solo sus espinas son venenosas. Los científicos coinciden en que deben ser eliminados de allí. Se nos ocurrió crear una demanda local”, explica el doctor Mourat Draman, uno de los pioneros en llevar el pescado a la gastronomía en Turquía. El pez león está muy presente en las capturas de los pescadores locales y ni se vendía ni se consumía: se descartaba. “Decidimos comprarlos y ofrecerlos como el único pescado en el menú de nuestro pequeño café para buceadores, y promocionarlo entre profesionales y turistas para aumentar la conciencia pública local sobre su delicioso sabor y que su consumo realmente ayudaría a mantener la biodiversidad de nuestra área marina”, explica el también propietario del local Dragoman Bahce, donde lo preparan.