Para muchos, el jersey con motivos navideños se ha convertido en una prenda divertida, en un guiño humorístico a las fiestas navideñas, para otros en una pieza extravagante de dudosos gusto estético. EFE/ Inmaculada Tapia
Carmen Martín |
Madrid (EFE).- La Navidad no sería la misma sin los árboles con sus figuritas, las luces, el tamborilero de Raphael, la zambombas de Jerez o los polvorones, una lista a la que se suma el jersey con motivos navideños que, como el turrón, todos los años vuelve por Navidad.
O se ama o se odia. Para muchos, se ha convertido en una prenda divertida, en un guiño humorístico a las fiestas navideñas; para otros en una pieza ridícula, extravagante y de dudoso gusto estético.
«Ponerse un jersey navideño es la mejor manera de zambullirse en el espíritu de la Navidad», dice a EFE Javier Álvaro, paisajista de 43 años, quien asegura que independientemente de la edad que se tenga y se luzca como lo luzca, es una forma de contagiar alegría.











