Ni posadas, ni procesiones: las iglesias cambian las tradiciones de esta época para evitar las detenciones de los feligreses. Los templos protestan con belenes
En la iglesia episcopal de San Mateo, en Hyattsvile, Maryland, esta Navidad no se parece a las de siempre. Las posadas, tradicional celebración de los países latinos en la que se recrea que recrea la búsqueda de alojamiento de María y José antes del nacimiento de Jesús, no podrá realizarse en el exterior, como siempre se ha hecho. El evento, que incluye comida y cantos en un ambiente festivo, estará por primera vez oculto para los transeúntes. “Las haremos dentro de las casas, no podemos hacer nada afuera”, se lamenta el padre Vidal Rivas. La razón es que afuera acechan los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés). En un barrio donde abundan los migrantes de origen hispano, las incursiones del ICE o la amenaza de que aparezcan ya ha dejado cicatrices.
Rivas ha presenciado los estragos de la campaña contra los migrantes lanzada por la Administración de Donald Trump entre sus feligreses. “La gente sigue con mucho miedo y en una semana se autodeportaron 13 personas de nuestra iglesia”, afirma. Tres más fueron deportados por las autoridades federales y varios se encuentran detenidos en centros del ICE.






