Partiendo de una crema inglesa a la que se le añade nata montada y gelatina obtienes este clásico de la pastelería que tiene distintos usos y que puedes aromatizar a tu gusto
La fórmula de la bavarois o crema bávara es la suma de tres elementos: una crema inglesa preparada con yemas, azúcar y leche, gelatina sin sabor para dar estructura y nata montada apenas endulzada para airear la mezcla y aumentar su volumen. Si tuviéramos que describirla de manera menos técnica, diríamos que es el cruce entre una natilla y una mousse.
En La nueva cocina francesa de Paul Bocuse, el cocinero homónimo sitúa a los bavaroises y sus derivados en la categoría de postres helados, aunque aclara, “tienen la ventaja, sobre los helados, de que pueden ser hechos con materiales domésticos limitados”.
Se suele utilizar como relleno de tartas y también para servirla como postre, desmoldada o no. Lo que varía en función de su propósito es la cantidad de gelatina que se le añade: si la usas como relleno de una tarta o quieres desmoldarla, tendrás que poner el doble de gelatina de la que indica la receta, y además, engrasar el molde con aceite de almendras u otro cuyo sabor no invada el de la crema; si quieres servirla en vasitos como hemos hecho nosotros, simplemente sigue las indicaciones al pie de la letra.







