Hemos hablado más veces del semifreddo, ese postre fácil y resultón que nos permite tener algo fresco en un pispás sin tener que ir a la heladería. Con una base de nata, azúcar y huevo, podemos añadir el sabor que más nos apetezca –fruta, café, chocolate– y conseguir un postre que no hace ninguna concesión a las reivindicaciones salutistas (¡hola nata, hola azúcar!) y está bien así.
En esta receta juntamos dos clásicos de la repostería italiana, usando un zabaione para aromatizar el semifreddo. El zabaione es una preparación básica de yemas, azúcar y vino, en proporciones iguales, que se espesa con cuidado hasta obtener una espuma muy aromática.
¿Qué vino? En Italia se usa Marsala, dulce o seco, pero en España tiene todo el sentido mirar hacia Jerez. Un Oloroso es perfecto, un Fino o una Manzanilla darían un aroma más suave, y siempre está un Cream o un Pedro Ximénez para un punch más fuerte. Sin embargo, se puede usar cualquier vino blanco, siempre que tenga una nota aromática que se mantenga después de la cocción.
Respecto al baño maría, no es necesario tener ningún cacharro específico, con poder encajar un cazo en otro más grande será suficiente. Si tienes un robot de cocina con control de temperatura, puedes añadir todos los ingredientes y dejar que se encargue él de todo.






