La descarada injerencia de Trump en las elecciones es un golpe a una democracia que necesita confianza en los procesos y las instituciones
En un país tan castigado por la incertidumbre históricamente como Honduras, la democracia necesita algo más que elecciones: confianza. Confianza en que los votos se cuentan con rigor, en que los resultados se respetan y en que ningún actor interno o externo va a torcer la voluntad popular. Las elecciones presidenciales debían servir para reafirmar esa certidumbre. En cam...
bio, han vuelto a poner al país en vilo. El escrutinio avanza voto a voto, con Nasry Asfura y Salvador Nasralla prácticamente empatados, y con ambos campos reivindicando victorias anticipadas que solo contribuyen a elevar aún más la tensión política.
En democracias frágiles, la prudencia es más necesaria. La transparencia del proceso, la calibración de los mensajes y el respeto a la institucionalidad son las únicas barreras que evitan que un país con heridas abiertas causadas por la violencia, la corrupción, la desigualdad o el éxodo, se deslice hacia una crisis mayor. Honduras ha pagado un alto precio cada vez que sus líderes se han negado a aceptar un resultado adverso. Hoy, repetir ese error sería devastador.
















