El Departamento de Justicia pone en marcha pruebas piloto en algunos tribunales de lo penal 12 años después de estrenar el expediente digital en el resto de jurisdicciones

“¿Que para qué queremos el expediente digital?”, se repregunta un juez en la Ciutat de la Justícia de L’Hospitalet, “pues para entrar en el siglo XXI”. Ese expediente digital del que habla es algo equivalente a la extinción del papel en los procesos judiciales, similar también a la carpeta virtual que desde hace años funciona en la sanidad pública y que permite que cualquier profesional pueda visualiza...

r todo el expediente médico de un paciente. En un momento en el que la Generalitat trata de poner en marcha un plan de modernización administrativa que incluye el uso de la inteligencia artificial, los auxiliares de los tribunales de justicia todavía empujan sus carritos con voluminosas carpetas de papel. En las dependencias de los tribunales de lo penal, jueces y fiscales parecen pilotos de avión arrastrando mochilas de ruedas cargadas de esos mismos expedientes para poder seguir trabajando en casa y los archivos de la Justicia están a rebosar de papel, con las fotocopiadoras escupiendo papel a todo trapo.

Una joven fiscal explica que hace poco le asaltó el miedo de que le robaran la mochila con las carpetillas que tenía que revisar y todos sus datos confidenciales. En el futuro, toda esa información estará en la nube y su acceso, de no ser por el riesgo de los ciberataques, estará a buen recaudo y accesible desde un ordenador autorizado. Ese siglo XXI al que se refiere el magistrado, según las previsiones del Departamento de Justicia, empieza en 2027, cuando el Govern quiere acabar de poner en marcha un nuevo sistema (llamado EJCat+) que empiece a poner en vereda el papel en los tribunales. Los casos ya iniciados sobre formato físico seguirán así hasta que acaben resueltos y puedan ser destruidos, pero los nuevos solo tendrán una vía de desarrollo: la digital. Se acabarán las fotocopias, las notificaciones vía fax, la entrega de atestados policiales en mano, los sumarios atestados de papel que, en algunos casos, son copias y copias del mismo documento original... Y la incongruencia de que los abogados tengan que presentar sus escritos por vía telemática para que, después, los funcionarios judiciales deban imprimirlos para introducirlos en sus respectivos expedientes de papel.