El Barça aprende a sufrir después de dejar de disfrutar mientras busca la identidad perdida en ausencia de jugadores emblemáticos como Pedri y Raphinha

Volvió el brasileño como titular y los azulgrana se reencontraron con el gol y regresó el tinerfeño a la hora de partido para dar la luz del Camp Nou. El partido no fue completo para los azulgrana y la tensión duró hasta la prolongación cuando Olmo firmó el 3-1. A falta de continuidad, se impusieron los momentos protagonizados por individualidades como las de Raphinha, Pedri y Lamine.

El Alavés nunca se rindió desde que nada más sacar de centro descubrió la inconsistencia y falta de rigor del Barcelona en una jornada que parecía dispuesta para que los azulgrana levantaran el ánimo después de la dolorosa caída en Londres contra el Chelsea y camino de recibir al Atlético en una Liga muy abierta como suele ocurrir en los años de Mundial. El partido, sin embargo, comenzó con una sorprendente carga ambiental, señal de que el Camp Nou no es precisamente Montjuïc, después de que varios centenares de aficionados no pudieran acceder al estadio por el fallo de la aplicación que debía descargar las entradas, y un gol muy facilón de Ibáñez, que empujó la pelota a la red después de un córner muy mal defendido por el Barça.