El brasileño, autor de tres goles, y Cancelo lideran la cómoda victoria ante los andaluces en un encuentro donde Gavi volvió a jugar 204 días después

A punto de acabar el invierno, el Barça se regaló una radiante tarde primaveral en una jornada más culé que nunca, por el color azulgrana de la cancha, por los cinco goles que suponen el dígito mágico desde tiempos de Cruyff y por las esperadas elecciones, con más socios que turistas en el Spotify Camp Nou, abierto por fin el gol norte y aclimatada la grada de animación en el fondo sur, con más espectadores que nunca: 56.483. El estadio recupera la vida poco a poco, a mitad de camino de la plenitud, que será cuando tenga la cubierta puesta y dé cabida a 105.000 espectadores, una meta que no se sabe si podrá ser en 2027. El equipo acompañó con un rotundo 5-2 a la fiesta grande del club para que los socios pudieran disfrutar de un día de plenitud en casa una vez olvidado Montjuïc.

Los azulgranas volvieron a golear con Lamine en el banquillo y Romario en el palco a partir de la pegada de Raphinha, autor de un triplete, y de la inspiración de Cancelo, ante un rival que acostumbra a ser un buen cliente: hace más de 23 años que el Sevilla no gana en el campo del Barça, líder con cuatro puntos de ventaja a falta de 10 jornadas para acabar la Liga.