El preparador del Barcelona celebra el regreso a la titularidad de Raphinha en la victoria ante el Alavés, marcada por el caos en la entrada de los aficionados

El frío Montjuïc no es el Camp Nou. Y no lo es ni siquiera cuando la casa del Barcelona está en construcción. En la nueva-vieja casa del Barcelona, la afición se encargó de recordar a Messi, de alabar los regresos de Raphinha y Pedri, como también un parte del público mostró su descontento con el presidente Joan Laporta: “Queremos la grada de animación...

”, “Barça sí, Laporta no”. La alegría en la salida tras la trabajada victoria del equipo de Hansi Flick frente al Alavés contrastó con la amargura de miles de aficionados en su llegada al Camp Nou.

Un fallo técnico sin precedentes en la app de socios del Barcelona dejó sin poder descargar sus entradas a más de 2.000 aficionados para el partido contra el Alavés en el Spotify Camp Nou. El club habilitó seis ventanillas en el Auditori 1899, pero las colas se extendían desde el auditorio hasta Travessera de les Corts, una situación que obligó a muchos socios a esperar más de una hora por su entrada y a otros a acceder tarde al estadio cuando el partido ya había comenzado. Frente al caos, media hora antes del encuentro, el Barça anunció que el problema había sido resuelto mediante el envío de los PDF de las entradas por correo electrónico. No todos los afectados, sin embargo, los recibieron a tiempo. Para evitar mayores incidencias, los empleados permitieron el acceso mostrando confirmaciones de correo o SMS, dejando a centenares de socios sin conocer su asiento exacto.