Trabajadores se concentran frente a las tiendas del grupo en varias ciudades, en una protesta convocada por el comité de empresa europeo

El habitual ajetreo de miles de personas con bolsas de distintas marcas paseando y comprando en las tiendas del Paseo de Gràcia de Barcelona empezaba este viernes con el añadido de la campaña de descuentos del Black Friday. Turistas y locales ávidos de consumo llevaban ya media mañana saltando de una tienda a otra cuando ha empezado una protesta frente a uno de los principales comercios de moda en esta zona: la tienda de Zara en el cruce entre la Gran Vía y el Paseo de Gràcia, uno de los más transitados de la ciudad. Decenas de trabajadores del grupo Inditex, dueño de Zara y de otras marcas, se han concentrado para reclamar al grupo que preside Marta Ortega que reparta entre sus trabajadores los beneficios millonarios que obtiene cada año. La protesta ha sido convocada por el comité de empresa europeo de Inditex y se ha llevado a cabo en Madrid, Barcelona, Lisboa, París, Bruselas y otras ciudades europeas hasta un total de 13.

La protesta frente a la tienda de Zara ha creado un estrecho pasillo por el que entraban los turistas y consumidores locales con asombro ante el ruido de los trabajadores, y por el que salían ya con las bolsas de papel de Zara con el 50 aniversario de la marca dibujado. La mayoría de los clientes no quería saber nada de la protesta, pero otros se acercaban a preguntar qué ocurría en la tienda en la que acababan de gastarse un dinero. Lo que ocurría no era otra cosa que el hartazgo de los empleados, que denuncian unas condiciones laborales duras y unos salarios que suben poco o nada frente a unos beneficios empresariales que cada año son astronómicos: en 2024, el grupo fundado por Amancio Ortega ganó 5.866 millones de euros, un 9% más que el año anterior, y repartió un dividendo de 1,68 euros por acción, también un 9% más.