La receta italiana es fácil y se puede adaptar a los ingredientes españoles. Si sigues los consejos que te damos debajo el éxito está asegurado
La frittatina di pasta es una genialidad de Nápoles: una croqueta XXL hecha con pasta, bechamel y queso, que se reboza y se fríe hasta quedar crujiente por fuera y cremosa por dentro. No es una receta de aprovechaniento como la frittata di pasta clásica –esa tortilla contundente que se hace con espaguetis sobrantes–, sino un bocado de street food con todas las letras: en Nápoles se venden en las friggitorie, templos de la fritura, junto a arancini, crocchè de patata o zeppoline de masa ligera y aireada.
La gracia es que cada mordisco es un viaje a lo que podría ser un cruce entre croqueta y lasaña portátil. Aunque suene a obra faraónica, en realidad la receta es bastante sencilla: pasta larga, una bechamel no muy líquida, queso, guisantes y jamón cocido (si quieres, que la versión vegetariana tampoco pierde). Luego rebozar, freír y listo. ¿Lo mejor? Que se pueden congelar, y así un día cualquiera te montas tu propio festival napolitano en casa.
Podemos traer este plato un poco al terreno ibérico. Por ejemplo, el formato de pasta canónico es el bucatino, que no es facilísimo de encontrar. Puedes sustituirlo con un espagueti grueso: es importante lo del grosor porque así la frittatina mantendrá una mordida más firme. Al estilo español 100% puedes usar unos fideos gordos, de esos huecos por dentro. Cualquier pasta que escojas, es importante escurrirla muy al dente, incluso todavía un poco cruda: se terminará de hacer durante el reposo con la bechamel, y después en la fritura.






