Un plato italiano perfecto para fiestas y reuniones invernales en el que la pasta se sustituye por una masa fina a base de huevo, harina y leche
Cómo me gusta la comida enrollada: es práctica de manejar y concentra texturas y sabores dentro de sí misma. Me llama la atención que, desde hace años, aquí se conocen muy bien los rollitos de primavera, los burritos o los dolmas, pero no el rótolo (rollo en italiano), que está más cerca que los citados manjares.
Como siempre, se puede hacer de varias formas; en este caso vamos con la versión extendida en la que lo preparamos todo: desde los creps, pasando por el relleno y hasta la salsa. El plato original también se puede hacer con bechamel, pero aquí optamos por la base de tomate para que sea más ligero y colorido. La receta, con un relleno de queso ricota y espinacas, representa muy bien la idea de comida de fiesta porque es fácil de compartir, y no menos importante, es sabroso, suave y encima, vegetariano.
Reconozco que no es un plato sencillito, pero a veces hay que invertir un poco de tiempo para tener un resultado especial y sentirse orgulloso. Ya sé que no invento nada, pero a esto lo llamo cocina bumerang: tú das tu esfuerzo un rato y la recompensa vuelve en varias tandas. Por ejemplo, puedes hacer el doble de creps y guardar algunos para el desayuno del día siguiente.






