Frente al bullicio de los neones y la masificación de las ciudades, monasterios como el de Sanbo-in ofrecen la posibilidad de vivir una experiencia de paz y armonía rodeados de la más rutilante naturaleza
Cruzar el sanmon —la vetusta puerta de madera de cedro enmarcada por dos faroles de papel— del monasterio Sanbo-in es como cruzar la frontera invisible y siempre anhelada entre la realidad mundana y el estado de ánimo de paz perpetua. El jardín que antecede al edificio es la armonía hecha cuerpo.
is.com/elviajero/viajes-paco-nadal/2024-11-16/que-es-el-momiji-y-los-mejores-sitios-de-japon-para-disfrutar-de-sus-paisajes.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/elviajero/viajes-paco-nadal/2024-11-16/que-es-el-momiji-y-los-mejores-sitios-de-japon-para-disfrutar-de-sus-paisajes.html" data-link-track-dtm="">Arces de hojas rojizas se alternan con otras coníferas de troncos centenarios, un riachuelo rumoroso culebrea entre piedras de granito (de las mismas que está hecho el puentecillo que lo cruza), una capa de musgo parece darle a la escena una pátina de eternidad. Todo ello con el telón de fondo de un denso bosque de sugis, los inmensos y rectilíneos cedros japoneses. Toda una declaración de intenciones de lo que espera dentro.







