El sexto triunfo del holandés, facilitado por una mala salida del británico, no impide que el de McLaren pueda coronarse la semana que viene, en Qatar
McLaren y Lando Norris están jugando con fuego o peor aún, con Max Verstappen, el animal competitivo más voraz de la historia de la Fórmula 1 además de un chiflado de las carreras; una combinación que le convierte en el elemento más peligroso de la parrilla. Si alguien tiene eso clarísimo es Norris, que este sábado por la noche, en un escenario tan estrafalario como Las Vegas, pudo dejar el Mundial prácticamente sentenciado, pero terminó complicándose la vida de forma innecesaria. La sexta victoria del curso del buque insignia de Red Bull no tiene seguramente el efecto alborotador que muchos desearían para el bien del espectáculo, pero deja claro que el holandés ‘morirá matando’, fiel a su naturaleza de depredador.
La segunda plaza de Norris no le deja del todo satisfecho por haber perdido el efecto ‘pole’, por más que este resultado, combinado con el gatillazo de Oscar Piastri (terminó el cuarto), le permite aumentar su renta al frente de la tabla general. El colchón sobre su compañero de equipo es ahora de 30 puntos y de 42 sobre Verstappen, un margen que le puede llevar a coronarse campeón del mundo el domingo que viene, en Qatar, una cita antes de que se ponga el cerrojo, en Abu Dabi, dentro de 15 días.















