Los comisarios sancionan en Las Vegas a los dos pilotos que pelean por el campeonato por una irregularidad en sus coches, y multiplican el impacto del sexto triunfo del holandés

Hasta tres horas después de la finalización del Gran Premio de Las Vegas, uno tenía la sensación de que McLaren y Lando Norris habían jugado con fuego en la antepenúltima prueba de la temporada. Pasado ese tiempo se confirmó que la escudería británica y su principal apuesta para volver a coronarse 17 años después de la última vez, quedaron completamente chamuscados. Una irregularidad en los bólidos de Lando Norris y Oscar Piastri, la pareja de la escudería de Woking (Gran Bretaña), que habían terminado el segundo y el cuarto, respectivamente, hizo que el Mundial entrara en erupción de forma absolutamente inesperada para dicha de Max Verstappen, que inicialmente iba a abandonar la ciudad que nunca duerme con remotas posibilidades de revalidar el título. Ahora, después de un galimatías burocrático que se alargó hasta altas horas de la madrugada, lo hizo completamente metido en la pomada.

El holandés fue el más rápido este sábado por la noche, circunstancia que le llevó a sumar su sexta victoria del curso, una de las más importantes de su trayectoria por lo que puede llegar a suponer. La segunda plaza de Norris colocaba al chico de Somerset en una posición tan privilegiada que hasta le permitía poder cantar el alirón el fin de semana que viene, en Qatar. Sin embargo, la investigación que los comisarios de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) pusieron en marcha nada más acabar la prueba, terminó como el rosario de la aurora para la tropa de los bólidos papaya.