Los mejores deportistas empiezan a practicar en hipoxia no para mejorar los valores de sangre sino para aumentar la capacidad de alimentarse del residuo del esfuerzo

El fisiólogo Adrián Castillo se ha aliado con Miguel Lozano, el apneísta catalán capaz de descender en el mar hasta 123 metros de profundidad con una sola respiración, y en sus pulmones almacena hasta 12 litros de oxígeno, para enseñar a ciclistas, futbolistas, atletas, jugadores de rugby, que entrenando sin respirar serán capaces de correr más. ¿Nada nuevo? Quizás sí. No buscan hematocrito o hemoglobina para aumentar la resistencia del organismo y su capacidad de consumir oxígeno, ...

sino aumentar el lactato.

“Se trata de simular las condiciones de hipoxia [falta de oxígeno que se da en altitud] a nivel del mar, aguantando la respiración. Es algo así como los entrenamientos en altura, respirando monóxido o en cámaras hipobáricas, pero diferente”, explica Castillo de las sesiones de entrenamiento HIIT (alta intensidad intermitente), consistentes en sprints en cinta de un máximo de 8-10s. “Sabemos que no se consigue más hematocrito, y tampoco lo buscamos, como se busca en los entrenamientos tradicionales en altitud o simplemente durmiendo en cámaras, pero sí se mejora el metabolismo del lactato, que es la vía anaeróbica, sin oxígeno, de fabricar combustible para el músculo”.