Las fiestas se han convertido en pequeñas bodas, y tienden a olvidar el verdadero significado de lo que supone celebrar un aniversario. Son caras, estrambóticas y la logística puede ser estresante para el niño protagonista del evento
Ante la celebración del cumpleaños de un hijo se plantean varios dilemas que cobran casi mayor relevancia que la celebración en sí. Y es que no se debe olvidar que este día se celebra para tomar conciencia de la importancia de seguir creciendo, de tener un año más. Pero cómo se conmemora un aniversario ha evolucionado mucho en los últimos años: mientras hace unas décadas lo comú...
n era congregar a varios niños con una merienda en casa una tarde cualquiera, en la actualidad estas fiestas se han convertido en competición entre padres donde la presión social está muy presente y nadie quiere ser menos que nadie.
Las fiestas de cumpleaños están más centradas en superar el evento anterior que en los valores que supone celebrar el día en el que naces, siendo casi una obligación preparar eventos perfectos y de revista.
Hay varios aspectos por los que los cumpleaños han perdido los valores que tenían, y sería interesante y necesario volver a planteárselos:






