El trumpismo entra en el capital de empresas, les dicta dónde invertir, quiere asaltar la Reserva Federal. Y trata de amedrentar a los medios de comunicación, hasta a la BBC
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La nueva derecha populista, en auge en todo el planeta y en el poder en la Casa Blanca, cada vez tiene menos de liberal. Si en las décadas anteriores se hablaba del neoliberalismo, y hasta del ultraliberalismo, hoy tenemos que certificar que lo que se impone es la derecha iliberal, como se ha calificado a la que desprecia los principios clásicos que formularon David Ricardo, John Locke o Adam Smith y que muestra instintos autoritarios. Esa nueva derecha no lo fía todo al libre mercado como decía el manual, aunque le gusta desregular y bajar impuestos, porque interviene decididamente en la economía y (peor aún) en las empresas; también (mucho peor) en los medios de comunicación. Como si el capitalismo de Estado (aderezado con censura feroz) en que se ha convertido la China que decíamos comunista fuera el modelo global para el siglo XXI. Ahora se lleva el hombre fuerte, como vuelve el Estado fuerte, nada de eso del laissez faire.








