Los docentes impulsan asambleas en Barcelona y el Vallès para reclamar recursos para alumnos con trastornos, reducir la burocracia y poder para seleccionar la plantilla

Una buena dirección en una escuela es el segundo factor más importante, tras los docentes, en la mejora de los resultados académicos, concluía el reciente estudio de la Unesco Leadership in education: lead for learning. El colectivo asiente: “Cuando las direcciones disponemos de tiempo, recursos y autonomía, los centros logran mejores resultados, menos absentismo y un mejor clima”. Pero la realidad es otra. Las direcciones se sienten abrumadas —por la montaña de gestiones— y frustradas —saben qué deben hacer, pero no tienen el tiempo ni los recursos—. “Nos piden que hagamos cada vez más cosas, pero no tenemos más horas.

ahogadas-por-la-burocracia-dedicamos-hasta-un-70-del-tiempo-a-papeleo-no-somos-gestores-somos-profesores.html" rel="" data-link-track-dtm="">La burocracia nos come”, resume Francisco Salmerón, director de la escuela Sallarès i Pla de Sabadell.

“Las direcciones nos sentimos muy solas, no tenemos asesoramiento, estamos expuestas y al final somos docentes, aunque a veces a los sindicatos se les olvide. Sentimos que nos lanzan a los leones, y nadie nos salva”, añade una directora de una escuela de Sant Cugat del Vallès. Las direcciones lamentan, en algunas ocasiones, sentirse cuestionadas por todos lados: sindicatos, familias, el Departamento o incluso a veces por profesores del claustro.