Los docentes buscan extender el conflicto a otros sectores económicos para forzar la reacción del Govern
Dejar de realizar excursiones o convivencias el próximo curso es una de las amenazas de los docentes que más titulares está generando. El colectivo sabe que no solo se puede vivir de huelgas y manifestaciones para lograr mejoras laborales y ha optado por innovar en el catálogo de medidas de presión. Enviar los informes de evaluación sin comp...
letar, no realizar fiestas de final de curso, dejar de publicar en las redes sociales o vestir de amarillo todos los miércoles son algunas de las iniciativas que se están planteando y, de hecho, algunas ya se están aplicando.
Los impulsores de la iniciativa de dejar de hacer excursiones -centros del Maresme, pero que ya suscriben más de 500- admiten que la propuesta no busca perjudicar a los alumnos, sino que lo ven como una medida de presión, ya que afectando a sectores económicos como los autocares o las casas de colonias, esperan que el Govern reaccione y reinicie las negociaciones para lograr mejoras laborales y de las condiciones en las aulas.
El boicoteo a las salidas no surgió de ningún sindicato, sino de las asambleas de docentes. Igual que otra de las acciones que algunas familias notaron antes de las vacaciones de Samana Santa: recibir boletines de notas incompletos o sin comentarios personalizados del tutor. Los centros aseguran que se trata de una medida de protesta “por el exceso de carga burocrática”, una de las quejas del colectivo desde hace años y que los ha llevado a salir a la calle en huelgas masivas en febrero y marzo, junto a la reivindicación de la subida salarial, la reducción de ratios o más plantilla para atender a los alumnos con necesidades.






