Los profesores reclaman mejoras salariales y de condiciones en las aulas, mientras Educación los emplaza a una posible negociación a partir del jueves

Un total de 16 días de huelga en las próximas cuatro semanas. Una protesta inédita por su dimensión, por el nivel de malestar del profesorado y por la desconexión entre sindicatos mayoritarios y Govern, además por el ambiente tenso creado por el plan de Educación para introducir policías en varios institutos o por la polémica a raíz de la infiltración de agentes en una asamblea de profesores. Y ello cuando quedan seis semanas de curso escolar. En un momento de gran actividad y acelerado (con muchas excursiones y prisas por acabar temarios), pero también de cansancio acumulado, las convocatorias de huelga empañarán este final de curso, si el Departamento no lo impide en el último momento. Este domingo, la consejera de Educación Esther Niubó anunció la convocatoria de ua reunión de la mesa sectorial el jueves para analizar la situación con los sindicatos.

El malestar del profesorado ya estalló en febrero, y para evitar una nueva huelga masiva en marzo, el Govern firmó in extremis un acuerdo con CC OO y UGT para invertir 2.000 millones en cinco años, pero que los sindicatos mayoritarios consideran “insuficiente” y “poco concreto”, y reclaman un aumento salarial, reducción de ratios y un aumento de personal. El pacto logró el efecto contrario esperado y los ánimos del colectivo se encendieron todavía más. Ante el enroque del Govern, que se niega a reabrir las negociaciones, los sindicatos mayoritarios decidieron redoblar su presión a Educación, convocando cinco semanas con huelgas casi diarias -evitando días y puentes festivos como el de la Segunda Pascua-. Muchos de los paros serán territoriales, pero habrá tres convocatorias que afectarán a toda Cataluña (12 y 27 de mayo y 5 de junio). En la práctica, esto se traducirá en que todas las familias se verán afectadas cinco días por estas huelgas.