La mejor baloncestista española de la historia repasa su carrera, ahora coronada con el Salón de la Fama de la NBA femenina

En el parque Jardín de la Vega, en Alcobendas, crece desde hace unos días un olivo muy especial. Fue el regalo que Amaya Valdemoro, la mejor baloncestista española de la historia, recibió de su padre, Álvaro, cuando cumplió 40 años. La madrileña tiene ahora 49 y hace tres que murió quien fue el gran apoyo en su carrera. Le sobrevive un amor eterno y ese árbol que la exjugadora pidió al ayuntamiento que fuera trasplantado de la casa familiar al parque con motivo de un cambio de domicilio. Curiosamente, ese suceso tan íntimo ha coincidido en el tiempo con otro de enorme repercusión: Valdemoro ingresará en el Salón de la Fama de la WNBA, la NBA femenina. Será la primera española en celebrar ese...

hito, como también fue la pionera en jugar en la Liga estadounidense. Entre 1998 y 2000 ganó tres anillos de campeona con Houston Comets cuando competir en América era como viajar al futuro. Ocho Ligas españolas, nueve Copas, una Euroliga y seis medallas con la selección adornan un palmarés único forjado gracias a una competitividad extrema. Después de triunfar en Estados Unidos y en Europa, Amaya sigue en Alcobendas, tan cerca de su olivo.