La internacional española, clave en el triunfo ante el Atlético en la semifinal de la Supercopa, se ha ganado un puesto en el once de Pau Quesada tras un inicio de temporada gris

Pocas jugadoras tenían tantos motivos el martes por la noche para celebrar un gol del Real Madrid como lo hizo Athenea del Castillo. La futbolista cántabra, una madridista de cuna que a lo largo de sus cinco temporadas en el club ha defendido una y otra vez que no se vestiría la camiseta del Barcelona ni aunque este fuese el único equipo que quedase sobre...

la faz de la tierra, anotó el tanto que abrió el marcador ante el Atlético de Madrid en la semifinal de la Supercopa. Interceptó un envío de Jensen, dio dos toques verticales para liberarse de Alexia y Lauren Leal, se fabricó una ventana de tiro y batió a Lola Gallardo en el minuto seis. La extremo se besó después el escudo e hizo un baile de moda en TikTok tras marcar por primera vez en su carrera en un derbi madrileño.

El gol fue una suerte de confirmación de que la mejor versión de Athenea está de vuelta. “Estoy en un buen momento, ojalá siga así y pueda darle más alegrías al equipo”, dijo después en zona mixta. La internacional española sufrió en los primeros meses de la temporada, cuando no encontraba su hueco en el once de Pau Quesada, el entrenador que firmó el pasado verano para sustituir a Alberto Toril. La jugadora de Solares, de 25 años, acumuló 11 suplencias hasta diciembre, según datos de Opta.