La canterana, que termina contrato en junio, fue clave en la semifinal ante el Athletic Club: marcó un gol desde fuera del área y dio una asistencia en un partido marcado por las decisiones arbitrales

No es extraño que Ona Batlle firme grandes actuaciones. Este miércoles, en las semifinales de la Supercopa de España ante el Athletic Club, brilló de nuevo. Con el marcador en contra para las azulgranas —por tercera vez esta temporada— abrió la remontada con un potente disparo desde fuera del área y, tras un tanto de Irene Paredes, asistió a Ewa Pajor para sentenciar el pase a la final. “¡Es nuestra MVP!”, la señaló Claudia Pina tras el encuentro.

No fue una exageración. Batlle fue el punto de partida de la remontada, imprescindible en defensa y decisiva en ataque, incorporándose por dentro en la primera parte, subiendo por la banda para asociarse con Vicky López y terminando en el lateral izquierdo en la segunda. “Se nos complicó un poco la situación desde el principio, pero hemos intentado dar todo lo que teníamos”, explicó la jugadora a los medios del club. “Ona es una moto para arriba y para abajo”, la elogió su entrenador, Pere Romeu, en rueda de prensa, destacando su capacidad física.