La capitana, fundamental en el pase a la final de la Champions, dejó el césped emocionada tras una noche en la que se convirtió en la segunda máxima anotadora de la historia del Barça: “Ha sido una semana en la que lo he pasado un poco mal”
En el minuto 86, Alexia Putellas abandonó el campo. Le colocó el brazalete a su compañera y amiga Patri Guijarro, y se dirigió a la banda. Sus ojos, llenos de lágrimas. Y el Camp Nou, en pie, celebrándola a ella, sus dos goles y su guía durante el partido de vuelta de la semifinal de la Champions ante el Bayern. “Es un hecho histórico, un momento mágico”, se arrancó ...
en TV3, después del encuentro que les mete en la final de la Champions. “Estoy muy orgullosa de formar parte de esto. Me siento súper querida. Es emoción de tanto amor, de conseguir un objetivo que teníamos desde hace mucho tiempo; y felicidad”, añadió sobre sus lágrimas mal contenidas.
El partido no solo significó el billete a la sexta final consecutiva del Barça, un récord histórico. También, para ella, convertirse en la segunda máxima goleadora de la historia del Barça al empatar con César Rodríguez con 232 tantos, la primera de los mortales después de Leo Messi (672). Y lo logró en el Camp Nou, donde la historia y los récords han pasado por ella. Y donde hace apenas un mes también alcanzó los 500 partidos con el club azulgrana. Una temporada redonda para Alexia en la que ha anotado 21 goles y ha repartido 13 asistencias.






