El tercer Balón de Oro otorgado a la delantera española consagra a una futbolista que ha hecho época

Aitana Bonmatí ha ganado por tercera vez consecutiva el Balón de Oro. A sus 27 años, la futbolista catalana es siempre candidata a los grandes premios por el talento, la ambición y la regularidad que muestra con el F. C. Barcelona y con España. A pesar de que la selección y el equipo azulgrana perdieron las finales de la Eurocopa y de la Champions, la centrocampista ya fue elegida como la mejor de ambos torneos.

Las dos derrotas parecían jugar a favor de su excompañera Mariona Caldenteny —internacional española actualmente en el Arsenal— si se trataba de elegir a la más laureada de la temporada, como pasó con el galardón masculino otorgado a Ousmane Dembélé —delantero del Paris Saint-Germain— frente al barcelonista Lamine Yamal. No ocurrió lo mismo con Aitana Bonmatí. Y para su propia sorpresa, como admitió al recibir un trofeo que la sitúa en la dimensión de Johan Cruyff, Michel Platini y Marco Van Basten, tres veces vencedores, por cinco de Cristiano Ronaldo y ocho de Leo Messi.

Aunque no era la favorita de la gala del lunes en París, Bonmatí supo responder a la condición de reina del fútbol de Europa. El galardón era tan inesperado como merecido para una jugadora carismática y entusiasmada por recibirlo de manos de uno de sus referentes, Andrés Iniesta, que no pudo conseguir tal distinción ni siquiera después de marcar el gol que dio a España la Copa del Mundo de 2010. En un discurso valiente y bien articulado —habló en catalán, castellano e inglés—, agradeció que por primera vez en los galardones organizados por la revista France Football se dieran los mismos a las mujeres que a los hombres: “Somos más que futbolistas”, enfatizó ante el aplauso del auditorio del Théatre du Châtelet.