La alero, de vuelta con la selección de baloncesto tras ocho meses lesionada, y el portero del Villarreal hablan de una vida dedicada al deporte
El fútbol perdió a una promesa y el baloncesto ganó a una estrella. María Conde se decantó por la canasta cuando el futuro le abrió las dos puertas. De niña jugaba a todo con su hermano Diego, casi dos años menor. Fútbol, baloncesto, natación, yudo, hípica… Ambos daban patadas al balón en el madrileño equipo del Carabanchel cuando dos clubes quisieron fichar a María y ella, una niña, tuvo que tomar la primera gran decisión de su vida: fútbol en el Atlético de Madrid o baloncesto en el Estudiantes. Ganó el balón naranja y el éxito la ha acompañado. Hoy es una de las mejores baloncestistas españolas y
-de-aquiles-lloro-cada-dos-por-tres-no-se-donde-queda-el-baloncesto.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/deportes/baloncesto/2025-01-14/maria-conde-tras-romperse-el-tendon-de-aquiles-lloro-cada-dos-por-tres-no-se-donde-queda-el-baloncesto.html" data-link-track-dtm=""> ha vuelto a jugar con la selección después de superar ocho meses de baja por una lesión del tendón de Aquiles. Diego siguió en el fútbol, bajo los palos, se formó en el Atlético y es portero del Villarreal tras pasar por el Getafe y el Leganés. María y Diego son un curioso caso de dos hermanos en la élite de dos disciplinas diferentes, y a la vez el mejor apoyo el uno para el otro por cómo comprenden lo que se siente allí arriba. En lo bueno y sobre todo en lo malo.






