Un trabajador humanitario de Plan International relata el estado de las familias que logran escapar de la capital de Darfur del Norte, tras la toma de la ciudad por las Fuerzas de Apoyo Rápido de Sudán
La crisis humanitaria en el norte de Darfur ha alcanzado niveles alarmantes. Desde que los rebeldes de las Fuerzas de Apoyo Rápido de Sudán se hicieron a finales de octubre con el control del estratégico del cuartel general de El Fasher, la capital de Darfur del Norte, miles de personas han emprendido un viaje desesperado hacia Tawila, a unos 65 kilómetros, para huir de la violencia y el hambre. Los trabajadores humanitarios de Plan International, una ONG presente en Sudán desde 1977, describen una situación límite, con familias exhaustas, heridas y profundamente traumatizadas.
Este es el relato de Omer Diab (nombre ficticio para salvaguardar su anonimato), un trabajador de la organización que atiende desde Tawila a las familias que huyen de El Fasher:
“Ha sido muy duro ver el estado en el que llegan las familias. La distancia entre El Fasher y Tawila es de 65 kilómetros. Normalmente, quienes viajan solos tardarían unos dos días caminando o en burro. Pero algunas familias con niños, niñas y personas mayores han tardado hasta cinco días en completar el trayecto.
















