Aviso: no es la receta más ligera de la historia. Pero si un día quieres darte el capricho y zamparte un puré enriquecido con queso, deberías conocer este plato francés

Puedes estar todo lo afectado de francofobia que quieras, y detestar a los gabachos porque fuiste a París y te miraron mal, por el Dos de Mayo o porque hacen películas muy lentas. Incluso pueden no gustarte el paté de campaña, la ensalada niçoise o la crème brûlée. Sin embargo, deberás reconocer que pocos países trabajan los platos con queso, mantequilla y/o nata como nuestro nada querido país vecino. Es como si tuvieran un don para bloquearte las arterias de la manera más placentera, transformando la grasa láctea en puro gustarraco.

Prueba de ello son el suflé, la croque-monsieur o el gratin de patatas, cuyas recetas ya se encuentran en el repertorio de El Comidista. Dentro de este capítulo, nos faltaba uno de los purés de patata más lujurioso, pornográfico y sedoso que puedas encontrar, conocido como pommes aligot o aligot a secas. Típico de Auvernia, en el sur de Francia, su preparación es bastante sencilla: sólo necesitas unos pocos ingredientes y un brazo para remover.

Aunque nosotros sustituimos el tradicional tomme fraîche por dos quesos más fáciles de encontrar en España –el de nata de Cantabria y un semicurado de Mahón-Menorca–, en realidad puedes usar cualquier queso que te guste y que se funda con facilidad. También cambiamos la nata por crème fraîche, porque tiene un puntillo ácido que aligera un poco un puré tan intenso, pero si no la encuentras, tira de nata líquida con un 35% de materia grasa (la que se usa para montar). Mira cómo se hace todo en el vídeo de arriba.