García Ortiz ha rehusado dimitir, convencido de que se probará su inocencia y de que hacerlo crearía un peligroso precedente
El Tribunal Supremo vivirá este lunes una de las escenas más extrañas desde que la Constitución de Cádiz lo creó en 1812. En el banquillo de los acusados se sentará un hombre ataviado con la misma toga judicial que los siete magistrados que lo van a juzgar. Una estampa tan anómala como el proceso que ha llevado hasta allí a Álvaro García Ortiz. La sexta autoridad en la jerarquía del Estado se enfrenta a una petición de seis años de cárcel por iniciativa de un comisionista que
ion-del-delito-fiscal-o-como-ayuso-miente-en-defensa-de-su-novio.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2025-03-28/la-banalizacion-del-delito-fiscal-o-como-ayuso-miente-en-defensa-de-su-novio.html" data-link-track-dtm="">se enriqueció con la pandemia y defraudó 350.000 euros a Hacienda. Uno de los procesos más controvertidos de la democracia española, tan jaleado por la derecha judicial, política y mediática como duramente cuestionado por reputados juristas.
El fiscal general del Estado comparecerá vestido con todos sus atributos en la trinchera contraria a la que le correspondería estar. Un símbolo de su afán en el año transcurrido desde su primera imputación: resistir en el cargo y mantener el porte institucional. Han atronado las voces —incluso entre los críticos al proceso contra él— que le reclamaban que dimitiese para no contaminar a la institución. A él mismo las dudas le han asaltado a menudo, reconocen sus allegados. Pero ha decidido resistir apelando a lo mismo que esgrimen quienes le pedían la renuncia: la defensa de la institución. “Soy inocente, no he hecho nada de lo que me acusan”, repite en público y en privado, desmintiendo que él filtrase las comunicaciones entre el ministerio público y el novio de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, encausado por fraude fiscal. Dimitir, argumenta, crearía un peligroso precedente para sus sucesores, que quedarían expuestos a alguna maniobra similar para apartarlos del cargo.







