El fallo contra García Ortiz, cuya argumentación se desconoce, abre un periodo de incertidumbre

Este jueves, cuando apenas faltaban unos minutos para las 14.00, el Tribunal Supremo anunció que, por primera vez en la historia de la actual etapa democrática, condenaba penalmente a un fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Lo hace solo siete días después (con un fin de semana de por medio) de que el magistrado-presidente, Andrés Martínez Arrieta, decl...

arase “visto para sentencia” un juicio que duró seis jornadas. Los argumentos de los cinco magistrados que firmarán esa resolución aún se desconocen, ya que el alto tribunal solo ha hecho público el sentido de su fallo y ha comunicado que próximamente notificará la sentencia, “pendiente de redacción”. El Gobierno ya anunció que activará los mecanismos para nombrar a un sucesor.

El alto tribunal abre ahora un plazo de incertidumbre. El Supremo no ha adelantado cuándo difundirá la sentencia, ni los votos particulares anunciados por Ana Ferrer y Susana Polo, las dos únicas magistradas encuadradas en el bloque progresista. Esto implica que, durante todo este tiempo, García Ortiz está condenado de cara al debate público (aunque la resolución no tiene efectos hasta que se notifique), pero no puede intentar rebatir la tesis que sostenga el alto tribunal para castigarlo por un delito de revelación de datos reservados.