Rosie Grant lleva años recorriendo cementerios, localizando y cocinando las recetas que la gente deja escritas en sus lápidas. Ahora publica un libro donde recopila algunas de ellas
Ocurre algo curioso con las recetas y es que, cuando el resultado es bueno, se convierten en un tesoro. Una fórmula que custodia el secreto del éxito culinario y que, por esa misma razón, no todo el mundo está dispuesto a desvelar tan fácilmente. En tiempos de redes sociales, donde podemos encontrar tutoriales de cualquier preparación que se nos pase por la cabeza, la expresión “me llevaré la receta a la tumba” parece haberse quedado un poco obsoleta, pero nada más lejos de la realidad. Como demuestra el libro
t?variant=43731712737314" data-link-track-dtm="">To Die For. A Cookbook of Gravestone Recipes, de Rosie Grant, hay muchas personas que se llevan, literalmente, sus recetas favoritas a la tumba, utilizando sus lápidas para explicar el paso a paso de esas preparaciones con las que tantos halagos cosecharon en vida. Para que pasen a la posteridad, para que no se olviden, para que se conviertan en el legado que esa persona deja en este mundo. Y, sobre todo, para que otros puedan seguir haciéndolas y, así, mantenerlas vivas.






