La defensa insiste en que la única solución para la vecina de 87 años del barrio de Retiro es que se quede en su casa

“Maricarmen se queda”, “Maricarmen no se va”. Decenas de personas gritan frente al número 46 de la calle Alcalde Sáinz de Baranda, en el céntrico barrio madrileño de Retiro. María del Carmen Abascal, de 87 años, aplaude, se sienta y apunta los micrófonos de los periodistas hacia ella: “De todo corazón, le...

s agradezco”. Así ha comenzado la rueda de prensa en la mañana de este miércoles. Inicialmente, a esa misma hora, la mujer iba a enfrentar un primer intento de desahucio tras 70 años viviendo en su casa, pero el juzgado suspendió el mismo ante la falta de una solución habitacional por parte de las administraciones.

También le ha respondido al alcalde José Luis Martínez Almeida, quien en declaraciones a medios aseguró el martes que “no le consta” que la mujer haya acudido a los Servicios Sociales para pedir ayuda, pese a que ya lo hizo antes de recibir una orden de expulsión de su actual casero, Urbagestión Desarrollo e Inversión SL. “Estoy seguro de que ante una situación de estas características, con 87 años y más de 60 en esa vivienda, nuestros Servicios Sociales sabrán darle la orientación y los recursos necesarios para poder sobrellevar una situación de estas características”, aseguró el regidor. Pero Maricarmen le ha pedido “respetar a los ciudadanos” y lo ha encarado: “Yo sí tengo vergüenza y a otros les falta mucha, y que lo coja el señor Almeida por donde le interese. Un señor alcalde que representa a los ciudadanos de Madrid jamás debería ser tan impertinente de decir las cosas que dice”.