El juzgado que lleva el caso ha suspendido el desalojo de la vecina de 87 años por falta de una alternativa habitacional proporcionada por las administraciones

Maricarmen se queda. Al menos, por ahora. La vecina de 87 años del barrio de Retiro iba a enfrentarse este miércoles a un primer intento de desahucio tras 70 años viviendo en su casa. El juzgado encargado del caso ha comunicado este martes, sin embargo, la suspensión del proceso ante la falta de una alternativa habitacional por parte de las administraciones, una decisión en la que ha tenido...

mucho que ver la presión social. Aunque no es definitivo, ha sido una primera victoria para Maricarmen y una decisión celebrada por el Sindicato de Inquilinas, que la está representando desde hace cuatro años. “Esta victoria no viene de los despachos. Viene de las calles, de las vecinas, y sí, de la acción colectiva. Cuando nos organizamos, le paramos los pies al rentismo”, celebraban desde el sindicato.

La presión social comenzó a gestarse la semana pasada, cuando Maricarmen se convirtió en el nuevo rostro de los desahucios madrileños, como en su día lo fue Pepi, de Argumosa 11. En el caso de esta última, corría el año 2018, tenía 65 años y llevaba 20 viviendo en el barrio de Lavapiés. Tras vivir casi una decena de intentos de desahucio, Pepi se convirtió en un símbolo, recuerdan desde el Sindicato de Inquilinas, que subraya que aquel episodio sirvió incluso para impulsar la actual Ley de Vivienda.