Esta vecina lleva 16 años de pulso jurídico con el Consistorio por la vivienda en la que vive con su madre, su hija y su nieta, construida en zona verde

María Teresa Gómez, de 70 años, vive con su madre, Julia, de 92; su hija Coral, de 39; y su nieta, Robin, de 19 meses, en la Cañada Real. Su casa se levanta desde hace más de cinco décadas sobre un suelo que no es suyo, y que es zona verde municipal. El Ayuntamiento de Madrid lleva dieciséis años intentando desalojarla para culminar el desarrollo urbanístico de

cia.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/espana/madrid/2026-01-26/las-penurias-menos-conocidas-del-modelo-de-expansion-de-madrid-el-barrio-que-nacio-sin-camion-de-basura-cartero-bus-o-farmacia.html" data-link-track-dtm="">El Cañaveral, con 5.388.384 metros cuadrados de superficie y el objetivo de construir 14.000 nuevas viviendas para una población aproximada de 52.000 habitantes. Ocurre que la justicia lo viene impidiendo. Que el Tribunal Superior regional (TSJM) certificó nuevamente este febrero la indefensión de estas mujeres porque no les ha sido notificado el proyecto de reparcelación, paso previo a cualquier desalojo, y por lo tanto no han podido recurrirlo, ni pedir una indemnización. Así se mantiene un pulso legal desigual, David contra Goliat, para que se cumpla la normativa, les den una solución y se abra la puerta a impugnar las licencias de todas las nuevas viviendas del desarrollo.